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Cinco razones para empezar ya a ahorrar para la jubilación

La última reforma del sistema público, que reducirá la pensión una media del 30%, obliga a imponerse una disciplina en el ahorro para el futuro.
Si por algo se están caracterizando estos últimos años es por las severas medidas de ajuste que se están aplicando para reflotar nuestra economía. El mercado laboral, la educación, la sanidad... y también el sistema público de pensiones se han visto afectados por las reformas. En este último campo, la medida más contundente y reciente que se ha implantado procede de la Ley 27/2011, del 1 de julio del año pasado. La normativa supuso la subida de forma progresiva de la edad de jubilación hasta llegar a los 67 años en el año 2027. Igualmente ha modificado el sistema de cálculo de la pensión, que ha pasado de tomar los 15 últimos años de la vida laboral a 25, con una aplicación paulatina hasta 2022. Pero previsiblemente habrá más modificaciones.
Muchos dan por hecho que en un futuro cercano el cálculo de la pensión se realizará abarcando toda la vida laboral. Y también se especula con una posible reducción de los plazos para la implantación de la jubilación a los 67 años en fecha más temprana a 2027. Por ello, se incrementa un poco más la importancia de planificar esta etapa de la vida mediante el ahorro particular, en forma de plan de pensiones o a través de otro sistema de previsión social complementario. He aquí cinco razones para hacerlo:
1. Pensiones menguantes: La última reforma anunciada por el Gobierno tiene una consecuencia clara: las pensiones se reducirán una media del 30%, según cálculos de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA). Las peculiaridades son muchas y dependen del perfil de cada trabajador. Pero lo que está claro es que, por lo general, las pensiones de las próximas generaciones serán mucho más bajas. La evolución demográfica es otro de los argumentos que invita a pensar que en un futuro próximo habrá que repartir la tarta entre muchos más comensales: «Los jubilados vivirán cada vez más años, lo que supone que van a recibir una pensión durante mucho más tiempo que en el pasado», comenta Paula Satrústegui, de Abante Asesores. En la actualidad, un 16% de la población es pensionista y un 70% trabajadores, que sostienen sus prestaciones. Pero, en el año 2030, alcanzar un equilibrio será mucho más difícil teniendo en cuenta que se calcula que los jubilados representarán un 36% de la población y los trabajadores apenas rebasarán el 52%. Julio Fernández, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles, calcula que la pensión futura pasará a rondar un 66% de la actual, con la aplicación de los cambios anunciados.
Concienciarse de que se cobrará menos prestación pública es más que necesario, al igual que ahorrar todo lo que se pueda de forma privada. Jorge García García, director del área de vida y pensiones de Generali, afirma que los cambios provocarán un ajuste en las cuantías de las pensiones futuras, además de retrasar el momento de su percepción.
2. Más recortes a la vista: Previsiblemente los recortes no terminan con los cambios anunciados. Los expertos estiman que siguen haciendo falta más medidas que garanticen la viabilidad del sistema. Algunos, como Ángel Martínez Aldama, director general de Inverso, dan por hecho que se implantará un sistema (el denominado factor sostenibilidad) que supondrá hacer una revisión periódica del cobro de la pensión en función de factores como la evolución de la esperanza de vida. Según vaya creciendo la esperanza de vida, habrá que cambiar, con periodicidad casi automática los indicadores de cálculo para las pensiones. Otro motivo más que pone en evidencia la necesidad de ahorrar con vistas a esta etapa de la vida. Para Jorge García, el sistema público de pensiones es un logro social que debe evolucionar y adaptarse al nuevo entorno económico y a las expectativas de vida para ser sostenible.
3. Sistema ineficiente: La ineficiencia del sistema español es un tema comentado en numerosos foros de expertos en pensiones. En la actualidad, la tasa bruta de sustitución en España (es decir, el porcentaje de pensión que se cobra sobre el último salario bruto) alcanza el 81,2%, lo que contrasta con el 42% de Alemania, el 31% de Reino Unido o el 39,4% de Estados Unidos. Se trata de un porcentaje muy alto. Una de las propuestas para que el sistema sea más eficiente y competitivo es que se reduzca esta tasa y se incremente el peso de los fondos de pensiones privados, ámbito en el que suspendemos. En cualquier caso, en opinión de Amador Moreno, director general de Aviva Vida y Pensiones, no hay que pensar que el sistema público desaparecerá. «Seguramente, evolucionará hacia un sistema mixto de cotizaciones públicas y privadas obligatorias, con beneficios fiscales para el ahorro a largo plazo destinado a la jubilación», opina.
4. Previsión insuficiente: Los datos sobre el ahorro actual en planes de pensiones y productos de previsión social son claramente insuficientes, sobre todo si se compara con la media europea. Según datos de Inverso, los fondos de pensiones en España sólo representan un 8,1% sobre el PIB, frente al 101,2% de Suiza, el 73% de Estados Unidos o el 73% de Reino Unido. La media de la OCDE se coloca en el 67,6% del PIB. España está a años luz de alcanzar cifras similares. Además, la concienciación choca con la realidad. Según la última Encuesta Internacional de Hábitos Financieros de ING, un 73% de los españoles está preocupado por su jubilación, pero sólo un 29% tiene planes de pensiones.
La crisis, como es lógico, tampoco está ayudando en este sentido. Según datos de Inverso, las aportaciones a los sistemas individuales han caído un 40% en los últimos cuatro años. En 2007 alcanzaron los 5.242 millones de euros, mientras que en 2011 se redujeron hasta los 3.142 millones. En el ámbito de los planes de pensiones de empleo, España también tiene mucho que mejorar. Su peso actual sobre el PIB apenas supera el 4%, frente a porcentajes superiores al 40% de Alemania, Holanda o los países nórdicos.
5. Jubilados arrepentidos: Si muchos jubilados pudieran retroceder en el tiempo, posiblemente aprovecharían su retorno al pasado para esforzarse un poco más por ahorrar de forma particular. Según el último Observatorio de Pensiones de Caser, los actuales jubilados confirman que su pensión no les llega para mantener su nivel de vida anterior, un buen dato para invitar a la reflexión y al cambio. Sobre todo, teniendo en cuenta que la situación futura será peor. Con todo, los datos de los actuales trabajadores también dejan mucho que desear: según el informe de Caser, un 63% de los encuestados considera insuficiente el ahorro que tienen acumulado para su jubilación. Guillermo de la Dehesa, presidente de Aviva España, afirma que no es que en España no se ahorre, pero se debe ahorrar mejor. «Una parte del ahorro a corto plazo no finalista y no previsional debería orientarse hacia un ahorro a largo plazo capaz de generar estabilidad y eficiencia en la asignación de recursos en nuestra economía», señala.
Por ultimo, tenemos que intentar convencer a nuestro cliente de la necesidad de crear un fondo de ahorro ahora que se puede, de esta forma evitaran sorpresas en el futuro.

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